miércoles, 1 de abril de 2015

El hombre está indeciso

El hombre está indeciso, quiere volver atrás, a los brazos de su amante, pero su fiel esposa le mira reprobando su pensamiento, y el poco a poco cultiva en su interior un sentimiento de culpa que no mitiga en lo más mínimo sus deseos de seguir sus impulsos. Vivir lejos de sus brazos es aniquilar la vida y la única forma de sobrevivir es escribirla en un lenguaje de los dos.

La distancia y el tiempo ha construido entre ellos barreras de prejuicios y errores y sus palabras no están libres de sospechas. Recurren entonces a lo más primitivo, signos y metáforas aún no corruptas, para expresar la pasión entre los dos.
Caen todas las barreras, se desenmascaran los errores, las mentiras de aquellos que los ataron y confundieron hasta impedirles seguir su camino. No importan ni esposas ni maridos, ni las razones azarosas e irracionales que les hicieron enamorarse, antes de que los dos estuvieran sometidos a las imposiciones de una voluntad a otra. Dominadores y sumisos, liberados por su voluntad. Les vendieron una interpretación, una fuerza que no cesó hasta imponerse, escondiendo en su sonrisa una tensión por dominar. Y ahora, la verdad desnuda muestra lo irracional y lo pasional, iluminado por la luz de la armonía y el equilibrio del universo.
Nuevos planes se abren, nuevos sueños, alumbrados por el devenir y el movimiento, sin miedo a equivocarse ni contradecirse, conquistando y valorando cada territorio explorado. Y en su mezcla…ellos encuentran el sentido de la vida. Espíritus libres, ¡al fin! Dejan atrás su vida sustentada por una mentira, sus ilusiones inventadas por otras voluntades, su vida producto de una perspectiva ajena, su amnesia provocada. Se vaticina un nuevo amanecer.

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